Equipo de conducción:
***Ana Lucía Rodríguez (Directora);
***Mercedes Labanca (vicedirectora Nivel Inicial);
***Francisco Enrique Goldberg y Mariana Andrea Montanari Macaroni (vicedirectores de Nivel Primario);
***María Laura Doberti (vicedirectora Nivel Secundario)
Con la presentación de esta guía de actividades basadas en Educación
Olímpica proponemos incluir el Olimpismo como contenido curricular que
se sustenta en los lineamientos rectores instituidos en la Carta Olímpica,
estatuto que resume los principios fundamentales, las normas y los textos
de aplicación del Movimiento Olímpico Internacional, y se enmarca en el
contexto de la política pública educativa nacional, normada por la vigente
Ley de Educación Nacional N° 26.206 y la Ley de Protección Integral de los
Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes N° 26.061.
Fuente: https://www.coarg.org.ar/
¿Qué es y cuándo se celebra el Día Olímpico?
El Día Olímpico supone la celebración del deporte, la salud y el espíritu de estar juntos. Este día, que se celebra anualmente el 23 de junio, invita a todas las personas de cualquier lugar del mundo a mantenerse activos y moverse.Participantes de todo el mundo conmemoran de esta manera el día en el que se fundó el Comité Olímpico Internacional en la Sorbona de París, donde, el 23 de junio de 1984, Pierre de Coubertin revivió los Juegos Olímpicos de la Antigüedad. Este día representa cómo hacer del mundo un lugar mejor a través del deporte. Las celebraciones del Día Olímpico se remontan a 1947. El Doctor Gruss, miembro checo del Comité Olímpico Internacional, presentó la idea de celebrar un Día Olímpico mundial en la 41ª sesión del COI en Estocolmo, Suecia, lo que suponía reservar un día para celebrar todo lo que representa el Movimiento Olímpico. Meses después el proyecto recibió el visto bueno en la 42ª Sesión del COI en St. Moritz, Suiza, en enero de 1948. Los Comités Olímpicos Nacionales serían los encargados de organizar el evento y una fecha que conmemora un momento especial en la historia del Movimiento Olímpico.
El 20 de junio de 1820, muere Manuel Belgrano, abogado, economista, periodista y propulsor de la educación pública y popular en Argentina y creador de nuestra Bandera Nacional, tarea ésta que la educación en escuelas primarias se encargó de resaltar como la más representativa. Sin embargo, Manuel Belgrano no sólo creó la Bandera, también ocupó el cargo de Secretario del Consulado, lugar desde donde impulsó e incentivó la práctica de oficios y la conformación de una industria nacional, en contraposición a las posturas económicas de carácter importador que desalentaban cualquier empresa nacional; estuvo a cargo de la Expedición de Paraguay en 1812, el éxodo del pueblo jujeño y las victorias de Tucumán y Salta. Fue uno de los hombres dedicados a la conformación de la patria y el sentimiento de nación indispensable para cualquier pueblo que pretenda regularse y declararse libre de cualquier dominio extranjero.
El proceso de independencia iniciado a comienzos de 1810 contó con importantes personalidades indispensables para que por fin, el 9 de julio de 1816, se declarara formalmente la independencia de nuestro país. Entre estas figuras aparece el general Martín de Güemes, militar que comenzó su carrera como cadete en las filas del 3º Batallón del Regimiento Fijo de Infantería de Buenos Aires y que terminó como gobernador de Salta y General en Jefe del Ejército de Observación, designado en este cargo por el general don José de San Martín. Martín de Güemes nació en Salta el 8 de febrero de 1785. Hasta sus catorce años repartió su vida entre los estudios primarios, sus tareas como cadete del 3º Batallón y la ayuda que prestaba a su padre en la Tesorería de la Real Hacienda, quien allí cumplía la función de Tesorero Ministro. En 1805 lo trasladan a Buenos Aires para incorporarse a las filas que combatían la invasión inglesa. Empezaba para Güemes una carrera y un desempeño militar que luego figurarían en las páginas de la historia argentina. Cumplió funciones y roles estratégicos en batallas y lugares cruciales como la Quebrada de Humahuaca, donde evitó la comunicación entre los realistas del Alto Perú y Córdoba; la batalla de Suipacha, la guerra de guerrillas —o guerra guacha, como también se la conoce— y en la defensa de la capital del Virreinato. Además, ocupó la gobernación de Salta entre 1815 y 1821. Para Manuel Belgrano, José de San Martín, Pueyrredón y otros, Güemes comenzó a presentarse como una figura clave y versátil, capaz de ser encomendado a distintas misiones y roles. Belgrano lo envió, en 1812, a Santiago del Estero; San Martín, en 1814, le asignó el mando de las milicias salteñas y campesinas, en las que ejerció gran desempeño y logró el merito necesario para luego ser nombrado Teniente Coronel de Ejército; en 1815, fue elegido por el Cabildo de Salta gobernador de esa provincia; por su parte, Pueyrredón le encomendó, en 1816, la defensa de las provincias y la seguridad del Ejercito Auxiliar del Alto Perú. En 1817, tras vencer a José de la Serna, Güemes fue ascendido a Coronel Mayor por designación, nuevamente, de Pueyrredón. En 1820, San Martín lo solicita como auxiliar para la campaña de liberación del Perú y en 1821 Güemes decidió delegar su poder en la gobernación y dedicarse exclusivamente a organizar la Expedición para liberar el Alto Perú y auxiliar a San Martín. Para esta misión solicitó, sin éxito, que le enviaran armamento, municiones, dinero, alimentos. Ante la negativa de sus pedidos y en medio de una situación conflictiva y de desamparo de poder y recursos, Güemes es depuesto de sus funciones como gobernador de Salta. Sin embargo, en esta provincia es aclamado por el pueblo, quien le otorga el poder de encabezar las filas para enfrentarse a las invasiones realistas de ese momento. El 7 de junio de 1821, Güemes resultó herido en una emboscada realizada por tropas españolas y con la cual éstos sitiaron la provincia de Salta. Días después, ya agonizando y acompañado por sus soldados fieles y compañeros de batalla en sus últimas horas, Martín de Güemes ordenó al coronel Jorge Enrique Vidt que lo reemplazara y siguiera la lucha contra los españoles. El 17 de junio de 1821, muere luego de varios días de sufrimiento y agonía. Actualmente, sus restos yacen en el panteón de Las Glorias del Norte, en la Catedral de Salta.